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La Organización Mundial de la Salud (OMS) instauró en 1988 el Día Mundial Sin Tabaco para que se celebrara cada 31 de mayo año tras año. Con ello pretende centrar la atención en general sobre este importante problema de salud, y a la vez propiciar actuaciones que aparecen como puntuales y que pueden llegar a consolidarse e integrarse en el conjunto de estrategias para la prevención y control del tabaquismo. Cada año propone tratar un aspecto distinto y específico del problema, avanzando así en dar una visión global de las numerosas facetas y su complejidad que representa el consumo de tabaco. Para este año el tema propuesto esta en relación con los deportes, bajo el lema " Deportes sin tabaco. Juega limpio". Para una mayor difusión, los materiales divulgativos elaborados por la OMS, han sido traducidos, editados y expuestos desde el Ministerio de Sanidad y Consumo.

Los graves riesgos que supone el consumo de tabaco para la salud incluyen respiración más corta, aumento del ritmo cardiaco, agravamiento del asma, impotencia, infertilidad y aumento de la cantidad de monóxido de carbono en sangre.

Los riesgos a largo plazo, los que más inciden en los índices de morbilidad y mortalidad, incluyen ataques al corazón e infartos, cánceres de pulmón y otros (laringe, cavidad bucal, faringe, esófago, páncreas, vejiga, cérvix, leucemia...) y enfermedades pulmonares obstructivas crónicas (bronquitis crónicas y enfisemas)